lunes, 31 de octubre de 2016

Debates sobre el Estudio de la Magia

Recientemente en las redes sociales han revivido algunos antiguos debates sobre el estudio de la magia, los cuales podemos resumir en tres frases:
  1. Estudiar y practicar las ciencias ocultas en solitario Vs hacerlo en una Escuela de Misterios.
  2. Mantener la existencia de esas escuelas de misterios y sus conocimientos en secreto Vs darlos a conocer al público en general.
  3. Realizar los estudios en forma gratuita Vs hacerlo a cambio de una contraprestación.
Partamos del hecho real de que el ocultismo es una ciencia generadora de tecnología, y como tal, su estudio, práctica y desarrollo es similar a cualquier otra rama de actividad humana.


Aristóteles y Platón impartiendo una academia en Piraeus.
En primer lugar, la mayoría hemos iniciado nuestros estudios esotéricos en forma solitaria, algunos inclusive a escondidas, así que entendemos las ventajas y el valor de ser nuestros propios guías, aunque esto enfrenta varios problemas. Por un lado, resulta imposible que una sola persona alcance a leer todos los libros y experimentar todos los rituales por sí mismo, como para poder discernir y seleccionar lo útil y práctico de lo que no lo es, o usando un término actual, elegir las mejores prácticas de las que no dan tan buenos resultados. Por otro, gran parte de los textos disponibles, como ocurre en muchas otras ramas del conocimiento, fueron escritos no para todo el público, sino para uno específico, que es el conocido como el de los “iniciados”, requiriéndose el apoyo de quienes ya dominan ese lenguaje para poder comprenderlos adecuadamente. Otro punto es el asunto de la preparación empírica en contraste con la académica; hay muchos oficios que se aprenden mediante la práctica, fuera de las escuelas, y hay profesiones que se aprenden en las instituciones educativas y se ponen en práctica en la vida real, es decisión de cada quien si quiere ser un ocultista de oficio o de profesión, en el concepto de que ambos son buenos, aunque por lo regular es mejor un abogado, un administrador, un contador, un médico o un ingeniero graduado de una buena universidad, que una persona que ha aprendido un poco de derecho, administración, contabilidad, medicina o ingeniería por su lado. Finalmente, quisiera enumerar un último punto: el esotérico; mucho se ha escrito sobre los egrégores, explicando que se trata de una especie de alma o conciencia colectiva que genera cualquier organización humana, a la cual cuida y apoya; en este contexto, pertenecer a una orden esotérica antigua, viva, fuerte y con linaje, proporciona la ventaja a sus miembros de “potenciar” su desarrollo espiritual al darle protección contra algunas amenazas y al mismo tiempo, mejorar sus “eficiencia” mágica, acelerando su desarrollo espiritual; un estudiante solitario carecerá de estos apoyos, siendo necesario que poco a poco fabrique su propio egregor.

Alquimistas en el proceso de destilación, del Liber
de arte Distillandi de Hieronymus Brunschwig, 1512.

Ahora abordemos el segundo punto. Pienso que siempre ha sido tema de polémica el mantener o no en secreto las escuelas de misterios. Sin querer ahondar en cuestiones históricas, es posible rastrear momentos históricos en que el estudio de las ciencias ocultas ha estado abierto al público y otros momentos en que ha sido totalmente proscrito, aunque siendo siempre una constante el hecho de que los estudios más avanzados han estado reservados para quienes se han mostrado preparados para ello. A veces, las escuelas han estado a la vista de todos, como en el antiguo Egipto o en la Grecia clásica; otras veces han estado no solo prohibidas, sino que su práctica se pagaba con la pena de muerte, como en la Edad Media. Así pues, algunas veces estas escuelas se ocultaron para evitar la persecución, otras veces para compartir sus conocimientos sólo con una pequeña élite, algunas otras por temor a que el vulgo hiciera mal uso de estas enseñanzas. Hoy vivimos en un mundo diferente: lo que antes eran sofisticados secretos militares sobre fabricación de armas, encriptación de las comunicaciones y técnicas de combate y supervivencia, hoy se pueden encontrar en internet y ver en la televisión; los secretos de la construcción de grandes edificios se pueden encontrar en cualquier libro de arquitectura; los secretos de las plantas medicinales dejaron de serlo hace muchos años y. desde que somos jóvenes nos enseñan técnicas de reanimación cardiopulmonar mucho más avanzadas y refinadas que aquellas que hace cientos de años se transmitían entre una pequeña élite de iniciados y que dieron pie al mito de la resucitación de los muertos. Entonces, si ya no hay persecuciones, si ya hay no solo apertura al conocimiento, sino un hambre insaciable de éste, ¿por qué no señalar las puertas de las escuelas de desarrollo espiritual, en lugar de mantenerlas ocultas? Que sea decisión de cada quien si llama o no a una o varias puertas, y que al hacerlo, lo haga en forma consciente e informada. Una vez que la puerta sea abierta, será cuestión del alumno prosperar en ese sendero. Para quien diga que aun así, el conocimiento esotérico debe permanecer en secreto, le diré que nada hay más egoísta que atesorar el conocimiento para unos cuantos, dejando que el resto viva en la ignorancia, y que es precisamente por esa forma de pensar, que existe tanta impunidad y maldad en el mundo, y que existen gobiernos abusivos y corruptos, pues en lo general, los sistemas educativos nos instruyen a medias y en forma sesgada. Sin embargo, para su tranquilidad, afirmaré que siempre habrá técnicas y conocimientos reservados para quienes se han ganado el derecho de poseerlos, de igual forma a como ocurre en la vida moderna, en que los secretos tecnológicos, financieros e industriales, son el capital intelectual que hace la diferencia entre las empresas.
Educación en la Edad Media.
Toca el turno al punto más polémico: pagar o no pagar. Comencemos con el hecho irrefutable de que todo en la vida tiene un precio, pues realizar cualquier actividad, desde el acto mismo de respirar, tiene un costo. Desde épocas remotas, cuando empezó a aparecer la especialización en el trabajo, aparecieron los primeros profesores, personas especializadas en la enseñanza, que se ganan la vida compartiendo con otros lo que saben, junto con lo que también aparecieron los primeros autodidactas, personas que por algún motivo prefirieron ahorrarse ese pago educándose por sí mismos. Aplicándolo a las escuelas de desarrollo espiritual, siempre ha habido dos vertientes, aquella en la que las personas se unen a gremios, organizaciones, órdenes, escuelas, monasterios, templos, logias y capítulos, cooperando ya sea con dinero o con trabajo para que no desaparezcan por falta de recursos para el sostenimiento de la misma (renta de un local, mantenimiento de instalaciones, insumos, papelería, impresiones, seguridad, renta de un dominio y un servidor para sitios web, etc.), o bien, aquella otra en que el practicante elige una vida aislada y contemplativa, como la de los ermitaños, los anacoretas y los ascetas… y aun así, normalmente requieren del apoyo de las personas para satisfacer sus necesidades más esenciales. Aclarado lo anterior, el punto es que actualmente, cualquier persona puede buscar en internet, descargar gratuitamente muchos libros, visitar blogs y comenzar a estudiar y practicar por su propia cuenta no sólo magia, sino casi cualquier cosa, y si usted decide hacerlo así, magnífico, de hecho, casi todos empezamos así. El problema es que hay límites con los que uno se topa bajo esas circunstancias, como por ejemplo, la aclaración de dudas, el rellenar los huecos de información que no vienen en los libros, y el poder pertenecer a un grupo con el cual compartir y experimentar en forma directa el conocimiento oculto. Si decide ahorrar su dinero y optar por la información que gratuitamente abunda en internet, le aseguro que va a aprender y a crecer, lleno de satisfacción, pero en forma lenta vacilante, ya que se encontrará a si mismo buscando por todos lados un camino que no es fácil encontrar. Si por otro lado usted decide afiliarse a algún grupo o conseguir algún maestro personal, gurú o guía, lo más probable es que aprenda, crezca y alcance las mismas satisfacciones pero en forma más breve, ya que seguirá un camino ya trazado por quienes le antecedieron, haciendo su desarrollo más eficaz y eficiente. En resumen, es decisión de cada quien pagar o no por su propio desarrollo espiritual, sólo que el pago de la membrecía a una orden iniciática, sea cual sea, asegura la efectividad de su avance en el sendero de la evolución espiritual en un tiempo razonable.

De esta forma finalizo, invitando a que cada quien medite lo expresado, haga sus propias conjeturas y arribe a sus propias conclusiones, pues en todo caso, lo antes expuesto son sólo análisis efectuados desde mi particular ángulo, sin la pretensión de crear controversias ni sentar dogmas en un campo de estudio en el que todas las opiniones son válidas y respetables.


V.H. Frater S.E.M.


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